LOS ACCESORIOS

Es un listado de mínimos, por así decirlo. Son los básicos en los que pensamos las madres lactantes cuando no sabemos todavía si nuestra lactancia va a ir bien, regular o mal. Es la maleta de serie de la lactancia materna, la que organizamos sobre todo ANTES de empezar la lactancia, porque creemos que todo esto nos va a hacer falta, y lo que es peor: creemos que tener ya comprados estos artículos va a garantizar el éxito de nuestra lactancia. Allá vamos.

FORMADORES DE PEZÓN. Como es bien conocido, casi ningún pezón vale para amamantar. La Madre Naturaleza ha previsto que solo algunos sirvan, y la mayoría no. De toda la vida se sabe que muchos, muchísimos pezones, son demasiado: demasiado grandes, demasiado pequeños, demasiado planos, demasiado invertidos, demasiado sensibles… demasiado defectuosos, al fin y al cabo. Así que no, que no sirven, y como no sirven, hay que corregirlos, preferentemente antes de parir, con unas cosas inventadas por el mismo demonio que se llaman formadores de pezón. En lenguaje común, émbolos que “chupan” el pezón para que salga, y que hay que aplicar muchas veces al día para que el pezón se vaya volviendo normal y útil. Ya estáis tardando.

CREMAS PARA EL PEZÓN. Bueno, mi accesorio favorito. Grasa de oveja. Podría añadir “purificada”, pero da igual, es grasa de oveja. Hay que echarla a todas horas, ya desde antes de parir, porque esos (defectuosos) pezones que tienes, hay que prepararlos. Ya sabes, no vienen preparados, vienen mal, inútiles y pochos. Bien, pues les untas la grasa de oveja ya durante el último mes de embarazo, varias veces al día, y sigues haciéndolo cuando nazca tu bebé, todo el rato. Esta grasa de oveja te garantiza una lactancia feliz, así que compra varios tubos y no te despegues de ellos en ningún momento. Serán tu talismán. De nada.

SUJETADORES Y CAMISETAS DE LACTANCIA. Estas prendas se compran para tener. Luego igual las usas, o igual no, porque te es más cómodo ese sujetador deportivo algo ancheado, o directamente ir sin sujetador alguno. Pero las compras porque TÚ DAS PECHO, y se supone que sin ellas no puedes hacerlo, no vayas a sacar la teta por el hueco que no es. Todas sabemos que para dar el pecho con ropa “normal” hay dos opciones: sacar la teta por arriba o sacarla por abajo. En pechos pequeños sacarla por arriba suele ser inviable, así que la sacas por abajo, dejando que el viendo fresco ventile tus lumbares y tu barriga. Olvídate de llevar vestidos. Si la sacas por arriba, el viento fresco no es un problema y los vestidos tampoco, pero digamos que todo se ve más. Al gusto de cada una, por supuesto.

PEZONERAS. Si el émbolo del demonio no funcionó, o bien os olvidasteis de usarlo, o ni siquiera lo comprasteis porque os pareció cosa de broma, no pasa nada: para eso existen las pezoneras. Gracias a la ciencia y a las marcas comerciales, no lo olvidemos, ya tenemos sustitutas de ese pezón defectuoso de serie. Las pezoneras son un pezón de mentira, grandote, perfecto, que no es demasiado nada. Es un pezón estándar; eso sí, en tres tallas a elegir, por si acaso. Bueno, pues la pezonera sirve para todo: para que tu lactancia no duela, para que el bebé se enganche, para que puedas estar entretenida lavándolas, y para que aprendas a hacer sombreros mejicanos intentando ponértelas. Eso sí, procura tener muchas siempre contigo, porque a veces se pierden, se caen al suelo y se ensucian, así que si estás fuera de casa, o llevas dos docenas, o llevas un kit de limpieza que incluya agua caliente y lavavajillas. Tú verás, yo te avisé.

COJINES DE LACTANCIA. Son cojines normales, parecidos a las almohadas, pero más caros, claro. Porque son de lactancia, y eso significa que son especiales, son una inversión, porque ya te imaginarás, a estas alturas del post, que sin ellos tu lactancia no irá bien. A veces toman decisiones por sí mismos, estos cojines. Por ejemplo, deciden la altura a la que colocamos al bebé cuando damos el pecho. Ellos mandan en la colocación y el agarre, casi casi tanto como Carlos González. Son imprescindibles. Y además son lavables normalmente solo por el exterior, con suerte, gracias a una funda desmontable. Si no son desenfundables, mal; eso significa que no has pagado lo suficiente. Bueno, y que irán desarrollando su propio ecosistema. Ánimo.

EXTRACTORES. Aquí el mercado saca la artillería pesada. ¿Qué lactancia que se precie no va a necesitar un sacaleches en algún momento? Impensable. Si das teta, necesitas sacaleches. El sacaleches es un “por si” multiusos, es la máxima tecnología aplicada a la lactancia. Por si tu bebé nace prematuro, por si os separan, por si tienes gemelos, por si no te sube la leche, por si tienes que ir al médico, por si te vas de fiesta, por si te vas a trabajar, por si tu bebé no te vacía, por si no tienes leche, por si tienes demasiada… Pon un extractor en tu vida, y cuanto más motorizado, mejor. Los hay manos libres. Y no vale que te lo presten, es necesario SIEMPRE que compres uno nuevo, que hagas gasto… aunque termines usándolo solo para una salida puntual. No importa, hay que tenerlo, extraerse a mano no es una opción, que para eso no has de comprar nada.

Y hasta aquí la lista de básicos para nuestras lactancias gratuitas y de residuo cero, porque ya sabéis, si no necesitamos todas estas cosas, algo estaremos haciendo mal y quedaremos al margen de nuestra fabulosa sociedad de consumo.

  • Por favor, que nadie se enfade: sí, algunas de estas son cosas útiles que nos pueden ayudar mucho en momentos determinados, soy consciente de ello. La crítica mordaz no es contra ninguna madre, sino contra este sistema consumista que nos vende la idea de que nosotras y nuestras tetas, sin más accesorios, no somos suficientes. Porque sí que lo somos, no lo dudemos ni un segundo.
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