EXTRACCIÓN PRENATAL DE CALOSTRO

De unos años para aquí se vuelve a hablar de la extracción prenatal de calostro, es decir, extraer calostro durante el embarazo. Este es un tema que ya ha dado un par de vueltas desde el siglo pasado, y que ahora vuelve a estar de actualidad.

En torno a la década de 1990, se demostró que esta práctica (masajear el pezón y extraer calostro antenatal) no tenía ninguna eficacia y que, de hacerse de forma exagerada, implicaba el riesgo de efectos negativos.

Sin embargo, hoy día se vuelve a recomendar a las mujeres embarazadas, para hacerse con una reserva de calostro que podría venir muy bien al recién nacido en el posparto inmediato. Existe debate, eso sí, porque la evidencia existente no es firme en este sentido. Aunque no hay pruebas de calidad sobre riesgos y beneficios de la extracción prenatal de calostro, sí que es una práctica recomendada por instituciones sanitarias y diversos autores a día de hoy. Extraer calostro, congelarlo y conservarlo para dárselo al bebé en lugar de fórmula, tiene claras ventajas, y además es algo bien tolerado por las madres que mejora su confianza.

Hay estudios que demuestran que esta técnica favorece la lactancia materna exclusiva, acorta el tiempo que tarda en subir la leche y permite a la madre familiarizarse con el funcionamiento del pecho durante la lactancia. El único posible inconveniente observado es que la madre puede lastimarse si la técnica de extracción no es la adecuada.

A día de hoy, se recomienda la extracción prenatal de calostro cuando es probable que el neonato acabe recibiendo suplementos de fórmula por tener algún factor de riesgo de hipoglucemia o de separación de la madre y el bebé: diabetes mellitus, hipertensión arterial, tratamiento con antibloqueantes, cesárea programada, bebés demasiado grandes, demasiado pequeños, múltiples, con patologías que dificulten la alimentación al pecho o que les predispongan al ingreso en neonatología.

Aunque los tiempos recomendados varían, se aconseja empezar la extracción a partir de la semana 35-36 de embarazo, realizando entre una y cuatro extracciones diarias de cinco a veinte minutos cada una. La técnica es sencilla, primero masaje y luego extracción manual. El calostro se recoge normalmente en una cucharilla y luego se pasa a una jeringa, o bien se recoge directamente con la jeringa. Este calostro se congela inmediatamente dentro de la misma jeringa, se anota la fecha de extracción y se guarda en una bolsa de plástico dentro del congelador.

La cantidad media de leche que se suele extraer en total es de 5,5ml, y es perfectamente normal no lograr extraer nada, sin que eso signifique que la madre no vaya a tener leche una vez nacido su bebé.

Es importante que el personal sanitario tenga conocimientos sobre cómo manejar este calostro congelado si es necesario usarlo con el recién nacido, porque de lo contrario la extracción no habrá servido para nada.

Foto de Dainis Graveris, de Unsplash