Nuestro amigo el buen agarre

el buen agarre

En lactancia materna, el buen agarre lo es todo. Soy fan del buen agarre, mejor dicho, soy fan del ABC.

  1. Agarre
  2. Boca
  3. Colocación

Tres puntos clave íntimamente vinculados, donde uno lleva a otro, donde no hay absolutos, donde cada díada madre-bebé se acopla en función de sus propias características.

Mediante la colocación, guiamos el agarre, que necesita de una boca funcional para tener éxito. Peeeeero… si esa boca no es plenamente funcional, la colocación puede ayudar a salvar el escollo. Y a lograr un buen agarre. Todo está relacionado, y en evolución, porque en una misma lactancia, el pecho de la madre cambia, y el cuerpo del bebé también.

En la toma, el bebé va al pecho, y no al revés.

La madre se sienta o se tumba o se recuesta, bien cómoda, con todo lo necesario a su alrededor (agua, teléfono, libro, cecina de León). Coloca al bebé en la posición deseada, por ejemplo, posición de cuna. Cabeza del bebé en la mitad del antebrazo, cuerpo del bebé completamente enfrentado al de la madre, sin barreras (fuera baberos, muselinas, cuellos que estorben). El bebé ha de estar a la altura que marca el pezón de la madre de forma natural. La madre toca con su pezón el labio superior o la nariz del bebé, y aguarda. El acto reflejo del bebé es abrir la boca, pero es bueno esperar a que lo haga ampliamente para acercarlo al pecho, al cuerpo de la madre, con decisión, y permitir que se enganche.

En este momento se revisa la colocación: bebé bien enfrentado, su cabeza en el antebrazo de la madre, altura correcta… Y se comprueba también el agarre en sí: labios evertidos (si el inferior no lo está, se puede tirar suavemente con el dedo de la barbilla hacia abajo, hasta que lo evierta), mofletes abombados (no hundidos) y tanto nariz como barbilla tocando el pecho.

Y una vez que todo está en su sitio, solo si es necesario, se pone el cojín. El cojín rellena huecos. El cojín ayuda a que no haya tensión en los brazos de la madre. El cojín no determina la colocación del bebé ni la postura de la madre. La madre manda, el cojín está a su servicio; no al revés.

Que un bebé mayor sea capaz de mamar con un pie en el pecho de su madre, no implica necesariamente un mal agarre, como nos muestra la foto.